el canal 98
(la vida, vista desde la cámara del palier de la planta baja)


La Pochi finalmente se decidió, y contrató la TV por cable.

Lamamádelapochi descubrió un canal que la tiene atrapada, y cuenta lo que ve
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viernes, 28 de mayo de 2010

Qué bien que la pasé el fin de semana del Bicentenario!


Resulta que la Pochi tuvo que acompañar al Subsecretario por los actos del Bicentenario, y se fue todo el fin de semana. Creo que tuvo que viajar de nuevo a ese pueblito del norte donde le había tocado ir en el verano. Pero como eran nada más que cuatro días, en vez de conseguirme un viaje a las Termas como la otra vez, me dejó plata y los imanes de los deliverins a mano para que me fuera pidiendo lo que quisiera.

El Sábado, ni bien se fue, puse el 98, para ver si seguían con los festejos. Pero se ve que le habían dado franco a todo el personal del canal, porque lo único que se veía era el estudio vacío. Ni el descuartizador estaba. Cada tanto pasaba un perro por la vereda, y nada más.
Al rato me aburrí, así que empecé a pasar los otros canales. En eso, puse canal 7, y estaban pasando el desfile de los militares. Me hizo acordar a cuando la Pochi era chiquita y la llevaba a la Plaza de Mayo a ver a los Granaderos, y después volvíamos y nos comíamos un locro. Entonces me dio hambre, y llamé al barcito de la esquina. Me dijeron que tenían una promo del Locro del Bicentenario, dos por uno. Así que le dije que me mande dos, para aprovechar, y con una botellita de vino tinto. Mientras terminaba de ver el desfile, me comí todo el locro y me tomé media botella.
A la noche, mostraron un concierto como de doscientas arpas paraguayas, y unas chicas que bailaban con cinco botellas arriba de la cabeza. Ahí me vino la sed, y me terminé el vinito. Dijeron que después venía Leon Gieco, y no me acuerdo quién más, pero no los llegué a ver. Me parece que me quedé dormida. Raro, porque no era tan tarde.

El Domingo me desperté con languidez, así que llamé a la panadería y me pedí una docena de pastelitos del Bicentenario, con doble dulce de membrillo. Los acompañé con un matecito, amargo, nomás, por la diabetis.
A la tarde, mientras veía el desfile de las colectividades, cuando pasaron los italianos, me dio antojo de fideos a la boloñesa, así que llamé de nuevo al barcito, y me los pedí con bastante salsa, y con otra botellita de tintillo. Jiji!
Otra vez me quedé dormida temprano. pero me parece que no me perdí nada porque como llovió, esa noche tuvieron que suspender los festejos. Tanto había insistido el del pronóstico de TN con que iba a llover todo el fin de semana, que al final se largó. Para mí que ese muchacho es medio fúlmine.

El Lunes sí que estuvo entretenido. A la tarde, desfilaron un montón de autos y colectivos como los que había cuando yo era chica. Después, vino el partido de Argentina. Yo no entiendo mucho de fútbol, pero como la gente estaba tan contenta, cada tanto me asomaba por la ventana y tiraba papelitos, como hacen en la cancha. Qué plato, me reía sola!
En eso, en el Canal 13 dijeron que iban a pasar la reconstitución o algo así, del Teatro Colón, así que para no perderme ningún detalle, llamé rápido a "El Repulgue Feliz", que queda en la otra cuadra, y me pedí las Empanadas del Bicentenario, que venían con carne picante, huevo duro, pasas de uva, papa, choclo, y aceitunas. Dos docenas. Y una botella de vino blanco.
Lo del Colón fue medio raro. Primero dieron unos dibujitos animados con instrumentos que se tocaban solos. Y justo cuando tenían que pasar la función de gala, se ve que se les cortó la transmisión, porque empezaron a pasar la grabación de los Martín Fierro. Estaba la alfombra roja, y le hacían reportajes a Susana, a Mirtha, a Chiche Gelbun, a Fernando Bravo, a Ricardo Fort. Como yo ya lo había visto hace como un mes, puse el canal 7. ¡Menos mal! ¡Me estaba perdiendo al Chaqueño Palavecino! ¡Qué voz privilegiada tiene ese hombre! ¡Y después vino La Sole! ¡Cómo revoleaba ese poncho! ¡Y había como dos millones de personas saltando! Del entusiasmo, me puse a revolear el mantel, para acompañar, jijiji! Para mí que abajo del escenario la estaba esperando un remis para llevarla directamente a la partera.
Ahí me agité un poco, así que paré con las empanadas, y las dos que quedaban las guardé en la heladera, y me fui a dormir.

El Martes, que era el Día de la Patria propiamente dicho, me quise dar un gustito para el desayuno, así que llamé de nuevo al barcito, y les dije que me mandaran el Chocolate con Churros del Bicentenario, que venía con una docena y media de churros rellenos con dulce de leche y bañados en chocolate.
No se por qué, pero al mediodía no me dieron ganas de almorzar, y estaba con un poco de modorra, así que me hice una siestita.
Cuando me desperté, estaban anunciando un desfile de carrozas.
Yo me entusiasmé, porque seguro iban a mostrar a la Reina de la Vendimia, la Reina del Salamín Tandilero, ecéctera. Pero como no había almorzado, tenía un hambre bárbaro, así que les pedí a los del barcito que me mandaran la Parrillada del Bicentenario, que viene completita, con matambrito de cerdo, chorizo, morcilla, molleja, tripa gorda y salchicha parrillera, y trae papas fritas a la provenzal. Y encima, de regalo, el postre: Arroz con Leche del Bicentenario, con crema y dulce de leche. Ah! y dos botellitas de vino! uno tinto y uno blanco!
La cosa es que el desfile de las carrozas se ve que era muy moderno, porque mucho no lo entendí. En vez de princesas con vestidos con volados y guantes largos saludando con la manito para acá y para allá, había unos pobres muchachos y chicas colgados de unas grúas, que los revoleaban para todos lados, y encima les tiraban agua. También había cosas que se prendían fuego. Me dió un poco de impresión, pero a la gente parece que le gustaba.
Lo que estuvo bárbaro fue el final. Cantó este muchacho que no me acuerdo cómo se llama. Ese de rulos y anteojos que canta como nervioso, y se rasca la barba todo el tiempo. Ya me voy a acordar. La cuestión es que estaba todo de blanco, y cantó varias canciones, y otra vez había millones de personas. Ahora que lo pienso: el gobierno debe haber gastado una fortuna en choripanes para llevar tanta gente.
La cosa es que me fui emocionando cada vez más, y cuando cantaron el himno, justo yo me estaba por tragar la última cucharada de arroz con leche, pero en la parte que dice "O juremos con gloria a morir" me entusiasmé tanto, que me puse a cantar y a saltar con todo.

Después no me acuerdo nada más.

Acá donde estoy ahora hay una tele. Pero pasan un programa muy aburrido. Nada más se ve una rayita que hace como montañitas y pasa todo el tiempo para el costado, y hace un ruidito, como pip, pip, pip.
Tengo un control remoto, pero todavía no me pude enterar si se ve el canal 98, porque cada vez que aprieto el botón para cambiar de canal, se me aparece una chica muy amable, toda vestida de blanco, y me pregunta si necesito algo.


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viernes, 21 de mayo de 2010

En el canal 98 también festejan el Bicentenario


Resulta que esta mañana tempranito empezaron a aparecer en el estudio unos cuantos niñitos, acompañados de sus respectivos padres o madres. Me parece que eran los mismos que habían participado en ese concurso infantil de la otra vez. Para mí que el nuevo dueño del canal será muy millonario, pero con tal de ahorrarse el gasto de hacer un catering nuevo, sigue usando siempre a los mismos niños.
Algunos salían de la puerta de los puntos, y otros bajaban por la escalera. Todos tenían trajes alusivos al 25 de Mayo. Estaba la Dama Antigua, con un peinetón hermoso y un vestido largo con miriñaque, la Vendedora de Empanadas, con un delantal y una canasta, la Negra Mazamorrera, con el cesto en la cabeza, el Vendedor de Velas, que las llevaba colgando en las puntas de un palo, French y Beruti, con las escarapelas, ecéctera ecéctera.
Todos estaban muy seriecitos, y con cara de dormidos. Yo me acomodé en el sillón porque pensé que iba a empezar una representación escolar. Pero resulta que en vez de ponerse a actuar, se fueron yendo todos para la calle. El descuartizador, que estaba parado al lado de la puerta de vidrio, los saludaba con una sonrisa y les acariciaba la cabeza. Una vez que se fueron todos, se puso a frotar la manija con su franelita. Se ve que todavía no borró bien las huellas vigitales que dejó la otra noche.
Como el 98 se puso aburrido, me puse a mirar los otros canales, hasta que empezó Almorzando con Mirtha Legrand. (entre parentis: me tengo que acordar de avisarle a la Pochi que cuando vaya a comer afuera con las chicas del Ministerio, tenga cuidado con lo que hablan, porque Mirtha dijo que los mozos de los restauranes andan vigilando si uno critica al gobierno)
La cosa es que en una propaganda volví a poner el 98. Ahora sí había empezado el programa sobre la Fiesta Patria.
Los papás y las mamás estaban conversando en la vereda, y los niñitos estaban adentro del estudio.
No estaban tan prolijitos como a la mañana.
La Dama Antigua se había puesto el peinetón como una visera, y estaba tratando de encerrar a la Negra Mazamorrera adentro del miriñaque, como si fuera una jaulita.
El Vendedor de Velas andaba con una encendida en cada mano, y le estaba prendiendo fuego a la pollera de la Vendedora de Empanadas, que se defendía revoleándole empanadas por la cabeza.
En eso apareció el descuartizador y quiso poner un poco de orden, pero tuvo que salir enseguida para la vereda, porque French y Beruti lo corrieron pinchándole el culo con los alfileres de las escarapelas.
Está bien que en la tele traten de hacer más entretenidos los temas históricos, pero me parece que a los del canal 98 se les fue un poco la mano.

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martes, 18 de mayo de 2010

¡Ahora entendí la serie del descuartizador!


Ayer a la nochecita puse el 98, y estaban dando de nuevo la serie del descuartizador. Pero éste era un capítulo muy fuerte.
Parece que ese hombre se había mandado una verdadera carnicería, porque no paraba de sacar esas bolsas negras grandotas a la vereda. Y para mí que eran muy pesadas, porque las llevaba arrastrándolas por el piso del estudio, que quedó precioso con esas baldosas nuevas que le pusieron. Se ve que había descuartizado a gente gordita.
La cosa es que le conté como ocho bolsas, hasta que llegó la Pochi, y tuve que cambiar de canal porque si se da cuenta que el 98 se ve en blanco y negro y sin sonido, capaz que llama a los del cable, y esos, con tal de no trabajar, en vez de arreglarlo lo desconectan y listo.
Nos quedamos viendo a Tinelli hsta tarde, y yo me fui a dormir.
Pero esta mañana tempranito, ni bien la Pochi se fue para el Ministerio, volví a poner el 98, y ahí estaba de nuevo el descuartizador, regando la vereda con la manguera. Estuvo un rato largo, dale que dale con el chorro.
Después se metió para adentro, y se puso a encerar el piso del estudio. Estuvo como una hora con la enceradora para acá y para allá.
Y cuando terminó con el piso, agarró una franelita y empezó a lustrar la manija de la puerta de vidrio. Otra hora más, fácil.
¡Ahí me dí cuenta! ¡Me hizo el clip, se me cayó la ficha, como se dice ahora!
No es que al actor lo tengan también para hacer tareas de limpieza en el canal. ¡Es la serie, que continúa, y el hombre hace todas esas cosas para borrar las huellas que dejó por todos lados la noche anterior!
Pero, como dicen, no hay crímenes perfectos.
Cuando estaba por terminar de limpiar todos los rastros, de la puerta de los puntos salió una actriz que se parece bastante a la del 7º B, que es la presidenta del Consorcio, y se puso a revisar todo lo que el pobre descuartizador había estado refregando. Miraba el piso del estudio, y hacía que no con la cabeza. Miraba la vereda, y se ponía las manos en la cintura y golpeaba con la puntita del pie, como enojada. En eso se acercó a la manija de la puerta de vidrio, y se puso a mirarla bien de cerca, y torcía la cabeza para un costado y para otro.
Mientras tanto, el pobre asesino se ve que estaba transpirando de los nervios, porque se pasaba la franelita por la frente.
Para mí que ahora sí se termina la serie, porque seguro que esa es una investigadora que va a tirar un polvito en la manija y después lo va a sacudir con un plumerito, y seguro que va a encontrar alguna huella vigital que el descuartizador no hizo a tiempo a borrar.
Es una lástima, justo ahora, que entendí el argumento.

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lunes, 10 de mayo de 2010

Siguen remodelando el estudio del canal 98


Parece que al nuevo dueño del canal 98 no le gusta cómo quedó el piso del estudio, con todas esas huellas en el cemento.
Resulta que esta mañana llegó un camioncito y empezaron a descargar unas cajas, y las fueron apilando en la vereda, al lado de la puerta de vidrio.
Mientras, el descuartizador seguía trabajando de notero en la calle, entrevistando a todos los que pasaban. Todavía no le dieron  micrófono. Igual, para qué, si el 98 sigue en blanco y negro y sin sonido.
La cosa es que  ahora, en vez de un trapito para lustrar la manija de la puerta de vidrio, en la mano tenía una manguera. Yo no sé por qué nadie le avisa que por más que riegue la vereda, no va a crecer ni un pastito.
Al rato, llegó un tipo que empezó a abrir las cajas. Ahí me dí cuenta que estaban llenas de baldosas. ¡Y el dibujo que tenían era igualito al de la baldosa que casi le parte en la cabeza el político nervioso a la diputada del perrito en el debate que pasaron el otro día!
Entonces el tipo se puso a pegarlas encima del cemento, muy prolijitas, una al lado de la otra. Una lástima, porque a mí me gustaba cómo había quedado el piso, con todas esas huellas como en jólibud, y las frases de los níñitos escolares.
El descuartizador, cada tanto paraba de hacer entrevistas, y se asomaba por la puerta de vidrio. Se ve que tenía ganas de darle alguna indicación al que colocaba las baldosas, pero se aguantaba. Para mí que tenía miedo que éste también tuviera mal carácter, como el que había estado rompiendo el piso la otra vez, que lo terminó corriendo con la pala.
La cuestión es que el tipo siguió colocando las baldosas toda la mañana. En un momento se ve que le dió lástima tapar la huella del culo de la actriz de las novelas erócticas, porque antes de ponerle las baldosas encima, le sacó una foto con el celular.
Yo pensé: si siguen haciendo reformas en el estudio, y no empiezan pronto a dar algún programa como la gente y a pasar propagandas, este millonario que compró el canal, se va a fundir.
Pero se ve que el hombre no da puntada sin hilo, como Sofovich, que se la pasa metiendo chivos en los programas. Mientras arreglan el estudio, le hace publicidad a la empresa que trajo el contairner donde tiraron los pedacitos de baldosas cuando rompieron el piso hace como una semana. El coso ese sigue enfrente de la puerta de vidrio. Ahora además de las baldosas, la alfombra, las sillas, el escritorio, el lavarropas y la tabla de planchar, le metieron una bicicleta toda rota y una cucha de perro. Está que rebalsa.
Pero tiene pintado bien grandote el número de teléfono de la empresa, y el nombre.
"Volquetes La Veloz", se llama.

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