el canal 98
(la vida, vista desde la cámara del palier de la planta baja)


La Pochi finalmente se decidió, y contrató la TV por cable.

Lamamádelapochi descubrió un canal que la tiene atrapada, y cuenta lo que ve
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martes, 21 de diciembre de 2010

En el 98 dieron un programa de villancicos


Resulta que con este problema de los ocupadores, yo sigo con la puerta trancada con el aparador de la cocina, y al balconcito ni me asomo porque tengo la persiana baja para que no me entre nadie al departamento.
Así que me la paso todo el día mirando la tele.
Pero los noticieros ya me están dando palpitaciones. Parece que ya hay gente ocupando hasta las cabinas de teléfono.
Ayer a la tardecita, como en TN estaban mostrando a una vecina que le decía a unos policías que la dejaran pasar, así ella podía ir a cortar en pedacitos a unos ocupadores con sus propias manos, puse el canal 98, porque a mí la sangre me da impresión.

Por suerte en el 98 siguen con esto del Espíritu Navideño.
Resulta que al lado del arbolito estaban ocho niñitos, muy parecidos a los hijos del matrimonio del 8ºC, que es gente muy religiosa. Estaban los ocho paraditos uno al lado del otro, de menor a mayor, todos prolijitos. ¡Parecían una escalerita, jijijiji! Y tenián la ropita bien planchadita, y estaban los varoncitos peinaditos para atrás, y las nenas con vinchita y colitas.
El 98 sigue transmitiendo en blanco y negro y sin sonido, pero yo me dí cuenta que estaban cantando villancicos, porque cada uno tenía un librito en sus manitos, y  abrían y cerraban la boquita sonriendo con carita de angelitos, y movían un poquito las cabecitas para los costaditos. Aunque el más grande de los varoncitos desentonaba un poquito, porque debería tener como veinte añitos.
La cosa es que se pasaron un buen rato canta que te canta. Cada tanto entraba alguna persona por la puerta de vidrio, y se paraba a escucharlos, y después de un ratito les acariciaba la cabeza o les pellizcaba un cachete, y se metía en la puerta de los puntos. O vicerveza: otros salían de la puerta de los puntos, los escuchaban, los acariciaban o pellizcaban, y salían por la puerta de vidrio. Se ve que los del canal no consiguieron público para que se quedara a ver todo el recital completo. Es que en esta época la gente anda como loca comprando regalitos y preparando viteles tonés, y no le sobra el tiempo para quedarse una hora sentada escuchando canciones navideñas.

Yo ya me estaba aburriendo, y estaba por volver a poner TN a ver si ya habían descuartizado a algún ocupador. Pero en eso aparecieron dos niñitos: un varoncito y una nena. ¡Eran los mismos que siempre hacen de hermanitos! Yo no sé por qué estos del 98 cada tanto no hacen un catering para contratar niños nuevos para los programas. Si no renuevan el elenco los televidentes un día se van a cansar de ver siempre las mismas caras, y les va a empezar a bajar el raitin.
Pero los hermanitos, en vez de escuchar respetuosamente los villancicos como corresponde, en seguida empezaron a hacerle burla a los niños cantores. Primero la nena se puso a hacerles cornetita. Yo me dí cuenta por la forma como se colocó la manito en la boca y empezó a soplar. Al nene, en cambio, se le dio por hacerles gestos ocsenos: primero, formó como una argolla con el índice y el pulgar de una manito, y empezó a meter y sacar el índice de la otra manito por ese agujero. Después, directamente se agarró las partes con ambas manitos, y se las empezó a sacudir para arriba y para abajo.
Los pobres ángeles cantores abrían los ojos grandes como huevos fritos, pero seguían cantando y sonriendo.
Se ve que eran muy educaditos, y les habían enseñado eso de poner la otra mejilla.
Entonces los hermanitos empezaron a agarrar cascotes de adentro del pozo de los arqueólogos que quedó en el medio del piso del estudio ese día que se equivocaron con la excavación, y se pusieron a revoleárselos por las cabecitas a esos pobrecitos, que trataban de seguir entonando el villancico con sus sonrisas de angelitos. Pero al segundo cascotazo, se ve que se olvidaron de las enseñanzas religiosas, y empezaron a defenderse.
Primero, les respondieron con las bolas del arbolito. Pero esos adornos son  muy livianitos, y ni siquiera lastiman, porque ahora las hacen de plástico. No como antes, que como eran de vidrio, cuando se rompían por lo menos cortaban un poco. Entonces el más pequeñito de los niños cantores se dio cuenta que al pie del arbolito estaba el pesebre con todos las imágenes sagradas. Así que primero les revolearon los camellos, después las cabritas, después las vaquitas, después los Reyes Magos.
Hasta la Virgen y San José seguí  mirando, pero cuando el más grandote agarró al Niñito Dios con cunita y todo, me dio impresión, y volví a poner TN.

Por suerte ya habían terminado con la noticia de los ocupadores. Ahora estaban pasando una nota sobre la gente que pierde un ojo por la piroctenia.

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2 comentarios:

  1. Nunca confies de un cantor de villancicos.

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  2. Yo que usted.. volvería al viejo vicio de la radio.. es más saludable!

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